viernes, 29 de junio de 2012

29 de junio, Día Mundial del Sueño Feliz: velando por nuestros sueños


Estás cansada. Llevas semanas sin dormir más de tres horas seguidas. Nadie te había dicho que al convertirte en madre no ibas a descansar en condiciones durante tanto tiempo. O sí te lo habían dicho, pero pensaste que eran exageraciones. Ya no te acuerdas. Últimamente no puedes pensar con claridad. ¿Será el cansancio? Sí, contabas con tener todos los días ocupados,  pero ¿¡también las noches!? En eso no habías caído y se te está haciendo muy, muy duro.
Y parece que eres la única. Todas las mamas del parque cuentan lo bien que duermen sus niños desde que nacieron ¡de un tirón, oye! A las 8 de la noche los ponen en su cuna y hasta las 8 de la mañana no se despiertan. Y tú por un momento sueñas en cómo sería tu vida si tuvieras 12 horas libres al día. ¡Te dan ganas de llorar solo de imaginártelo!
Y te sientes rara, rara, rara.  ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Y porque mi hijo no se duerme como los otros? ¿Le estaré malacostumbrando? ¿Por qué quiere quedarse dormido tan solo en mi regazo? ¿Y por qué se despierta cada 3 horas? ¿Tendrá hambre? ¿No tendré suficiente leche? No, no parece que sea hambre, porque hay veces que solo con arrimarle a mi cuerpo se vuelve a dormir.

No sabes muy bien que sucede y pareces ser la única porque, desde que se te ha ocurrido mencionar las dificultades para dormir, todo el mundo te da consejos.
Tu suegra dice que el bebé te está tomando el pelo. Tu madre te explica que le estás malcriando y que como sigas así se va a convertir en un tirano. Tus compañeros de trabajo, al verte aparecer por la mañana ojerosa, te dicen que es porque quieres, que ya es hora que el pequeño se independice y tú vuelvas a ser la de siempre. Tus vecinas te aconsejan que le dejes llorar, que cuanto antes pases el mal trago mejor, y que además son solo unos días y va a ser mejor para el bebé. La pediatra te ha comentado que es importante que el bebé adquiera cuanto antes hábitos de sueño al tiempo que anotaba algo en la ficha sacudiendo la cabeza con desaprobación. Tu hermana te pregunta insistentemente cuando va a estrenar la cuna que os regaló. Tu compañero no te dice nada, pero te mira con impaciencia y de vez en cuando deja caer que el pequeño ya no es tan pequeño, y tu sabes que tiene ganas de tenerte un rato para él solo y tienes miedo de que se enfade. 

Y tú, además de agotada, te sietes desbordada e incapaz, porque parece que eres la única que no sabes cuidar de tu hijo. No sabes que hacer. Te han regalado un libro para enseñar a dormir a los niños y lo has mirado por encima y se te ha revuelto el estómago. No te ves con corazón de dejar a tu hijo solo en una habitación llorando hasta que se duerma, pero parece que es lo que hace todo el mundo, así que no será tan malo. Además está escrito por un pediatra afamado, un tal Estivill, y parece que sabe de lo que habla. Y por otra parte es tan tentador recuperar la noche para ti…

Una manita te saca de las ensoñaciones. Tu  hijo reclama tu presencia con balbuceos que solo tú entiendes. Te coge de la mano y te lleva al cuarto a jugar. Se ríe a carcajadas mientras tira los cubos que tú apilas para él una y otra vez. Para él, por el placer de oír su risa.  Y sabes que esa risa bien vale horas de tu sueño, que esa mirada curiosa y confiada bien vale despertares a media noche, que esas manitas agarrándote de las faldas se merecen tu amor incondicional.

Y te sientes un poco mejor. Cansada pero vital. Porque sabes que en el fondo te da igual lo que te digan los demás, porque te importan un carajo las teorías de las vecinas y los métodos de renombrados pediatras, porque tu conoces a tu hijo y sí sabes lo que el necesita y lo que tu necesitas, aunque con tanto ruido de fondo a veces pierdas el rumbo. Y sabes que las noches de despertares frecuentes pasarán, como han pasado tantas otras etapas desde que llego a tu vida. Y lo que sí que quedará es el amor sin horarios ni condiciones y la enorme pasión que sientes por ese pequeño ser humano que te llama mamá.

Hoy, 29 de junio, Día Mundial del Sueño Feliz, quiero dedicar este post a todas las madres y los padres que hemos elegido velar el sueño de sus hijos. Porque no es fácil ir a contra corriente. No es fácil dar voz a una opción de vida y de crianza que no es la mayoritaria en esta sociedad, decir en alto lo que pensamos y sentimos, de forma clara e intentando no ofender a nadie. Respetando las opciones de cada familia y, sobre todo y ante todo, respetando a los niños.
Los niños dependen completamente de nosotros, de nuestra madurez para cuestionarnos a nosotros mismos y revisar continuamente nuestras creencias y comportamientos, de nuestra capacidad para informarnos sobre su proceso evolutivo y crear para ellos entornos preparados y saludables, de nuestro amor incondicional para arriesgarnos a soñar y crear una sociedad libre de violencia evidente y encubierta.

4 comentarios:

  1. Pues si, es duro ir contra corriente, pero como tú ha dicho cualquier cosa vale la pena porque nuestros peques sean felices.
    Te he dejado un reto en mi blog:
    http://tresamoresyunmillondeaficiones.blogspot.com.es/2012/06/la-frase-de-tu-vida.html
    Besos.

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  2. Buf. Casi has clavado lo que pasé con mi primer hijo. Que agonía. El único que me apoyó fue mi marido. Con el segundo digo "gracias por el consejo" y luego hago lo que me da la gana. ¡Y los dos son niños sonrientes, cariñosos y buenos!

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  3. Yo soy otra madre "rara", me pasa igual que a tí, mi niño solo ha dormido del tirón una vez, siete horas seguidas, en 18 meses. Es cansado, pero compensa. Me ha encantado el post, además lo has escrito precioso :)

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  4. A mi es el mejor consejo que me dieron y el unico que doy: haz las cosas como te dicte tu instinto, como te salga del corazón
    Me gusta mucho tu blog

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